El castellano no es una versión secundaria
Cuando una web se escribe en catalán y se traduce automáticamente al castellano, el resultado se lee como un añadido. Vuestra familia castellanohablante lo percibe igual que la catalanohablante percibiría lo contrario. Cada versión se escribe por separado, así que ninguna es derivada de la otra.
Nadie debería tener que elegir idioma al entrar
Pedir a un invitado que escoja lengua nada más llegar convierte la división en algo explícito, y es justo lo que preferís evitar el día de vuestra boda. El idioma del navegador decide por defecto, con un selector para quien quiera la otra versión.
Los topónimos cambian entre las dos lenguas
Muchos pueblos y espacios tienen nombre catalán y castellano, y cada invitado busca el que conoce. Los campos de ubicación guardan su propio texto en cada idioma, de modo que el enlace del mapa lleva al mismo sitio aunque el nombre escrito no coincida.
Una sola lista de confirmaciones
Las respuestas llegan a una única lista con el idioma registrado, así veis de un vistazo qué versión leyó cada invitado sin mantener dos conjuntos de datos ni cuadrar dos hojas de cálculo la semana antes.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden editar las dos versiones por separado?
Sí. Ninguna se genera a partir de la otra.
¿Podemos añadir inglés para invitados de fuera?
Sí, como tercer idioma junto a los dos.
¿La confirmación registra en qué idioma respondieron?
Sí, y todas las respuestas quedan en una sola lista.
¿Podemos usar un dominio propio?
Sí, en los planes de pago.